>

14 diciembre, 2006

Todos somos una minoría

¿Escuchás una banda que no escucha nadie? ¿Te gusta masturbarte usando frutas? ¿Sos hombre, heterosexual y te gusta mirar novelas latinoamericanas? ¿Sos mujer, lesbiana y católica? ¿? ¿? ¿?

Formar parte de una minoría es ser distinto de la mayoría, es no ser normal, estar fuera de los 6 sigmas. Pero siempre hay una porción de la población en este mínimo, en esta rareza. Todos estamos recién sentándonos a disfrutar del espectáculo. Los nerds, los geeks, se apropiaron de Internet; los drogones de Amsterdam; los gays de San Francisco y los conservadores de Washington, aunque me pregunto si no...; vos de tu departamento, de tu familia, de tu vida. Todos le dimos (y le damos) la forma de minoría a todo lo que nos rodea. Transformamos y deformamos los objetos, y por lo tanto la realidad, como más nos place. Le pediste a tu novia que te putee cuando la cojés. Escribiste ese blog con las cosas que soñabas leer en un diario. Te encaraste ese loco y terminaste enamorado. Estamos partiendo desde Babilonia a Zion.

Durante siglos nos enseñaron, de la manera más eficiente, que ser anormal estaba mal. La disciplina fue la herramienta y el mecanismo. Hablar de mal es hablar de valores, es ir en contra de ellos. Pero a que todos somos anormales. Si todos pertenecemos a alguna minoría, entonces la distinción pierde sentido. Entonces, solo... entonces... no existen las minorías.

Pero la discriminación sigue existiendo. Esta afirmación no necesita más pruebas que la observación de la cotidianeidad. Si alguien discrimina es porque se siente seguro, al menos socialmente respaldado para hacerlo. Se siente parte de una mayoría que le hará la vida imposible a esa minoría.

Los fines siempre me inspiraron reflexiones (no como la lluvia). Los fines de año también. Así, voy a cambiar lo que acabo de decir, me voy a contradecir como es natural que los humanos hagamos. En realidad mi afirmación es un deseo. Brindo para que no existan las minorías.

2 comentarios:

  1. Cuando uno esta del otro lado siempre ve las cosas distintas.

    Ser discrimidado es un deporte mundial, con tantos adeptos como los que tiene el Basket en la NBA, el fútbol en Brasil o la corrupción en el Perú.

    ResponderEliminar
  2. Oigan chamacos , si son unos padrecitos que estan discriminados hasta el coño no se quejen , seguro lo merecen por no preocuparse por ser como los demás, siempre queriendose hacer notar porque no tienen personalidad , me dan lástima...

    ResponderEliminar

Dale, batí la justa (o la injusta):