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01 noviembre, 2006

Una aspirina por Arbolito

Escuchar Arbolito, el vindicador.

Relatado en un show en vivo de la banda que lleva el nombre del indio mapuche. Muy buena banda, por cierto. Son esos nombres que, desde muy abajo, empiezan a sonar cada vez más y más. Se autoengrandecen cada vez más. Mejor. La mezcla es perfecta: folclore, reggae, rocanrol, conciencia. Sólo le faltan colores (!).

A continuación un extracto de Arbolito, el vindicador, un texto por Osvaldo Bayer.
En el año 1826, el gobierno de Bernardino Rivadavia, contrató al oficial prusiano Rauch, nada menos que para matar indios, su misión era limpiar la pampa bonaerense de los ranqueles, esos hermosos indios que poblaban estas zonas con absoluta libertad.

Bien, este oficial prusiano comenzó la liquidación de estos indios, y se guardan sus partes militares que hablan de su profunda sabiduría. Por ejemplo, dice que los indios ranqueles no tienen salvación porque no tienen sentido de la propiedad, también señalaba que los indios ranqueles eran anarquistas, así tal cual.

Bien, él se adelantaba, era un oficial prusiano muy valiente, se adelantaba a sus tropas 200 metros por lo menos blandiendo su espada y se encontró con la horma de su zapato, porque después de haber escrito un parte donde decía “hoy hemos ahorrado balas, degollamos a 27 ranqueles”, un indio joven, apuesto, alto de pelo largo, al que llamaban “Arbolito” lo estuvo esperando en una hondonada, y cuando pasó este coronel a toda velocidad en su corcel, se le fue detrás, le boleó el caballo, cayó el militar europeo, y el indio Arbolito cometió el sacrilegio de cortarle la cabeza. Así vengaba a tantos de sus compañeros de las pampas.

La Ciudad de Buenos Aires recibió con toda pompa el cadáver del militar europeo muerto de esa manera. Señalan los historiadores que fueron las exequias, las ricas de todo ese período argentino.

Arbolito se perdió en la inmensidad de las pampas, ya nadie lo recuerda.
La ciudad donde ocurrieron los hechos se llama hoy Coronel Rauch, y muchas calles recuerdan al oficial prusiano, pero ninguna a ese héroe de las pampas… el querido Arbolito.

En las palabras del mismo Bayer en el audio precedente, fíjense qué occidental y cristiano. Práctico también, agrego yo. Hijo de puta, también, ¿no?

En honor a que en Azul la calle Coronel Rauch cambió su nombre por Arbolito, y en pro a que a la localidad que lleva el primer nombre comience a llevar el segundo.

4 comentarios:

  1. La pacificación de la Araucanía en Chile es una campaña scout al lado de ésto. Aunque los mapuches nunca olvidaron esas tácticas que les hicieron famosos entre todas las etnias originarias por su resistencia al español. Saludos cordiales.

    P.D.: He cambiado la URL...ve a http://elblogdeleternocandidato.blogspot.com

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  2. se es re sabido que todos los que mueren terminan como heroe, aunque hayan sido la escoria mas grande que pudo haber pisado la tierra, aca si el dictador pinochet, hubiera muerto en el atentado que hubo en su contra del cual salio ileso, habria sido un heroe, sin importar las miles de compañeros, que asesino , por que tenian sueños de justicia y su pensamiento era diferente al de él, aun asi , recuerdadn el dia y dicen que la divina providencia lo salvo de tal situacion, por que ella no salvo a los degollados, a los estudiantes universitario que les decian corran a orillas del rio y les disparaban dejando sus cuerpo tendidos , aahi mismo, las personas que vivian en esos lugares, debia sepultarlos en la orilla de este.
    ooooo
    disculpa tu escrito , me hizo recordar las injusticias de la vida,
    Supongo que arbolito , quedara como heroe en el corazon de tantos que murieron en manos de aquel que se lleva hoy los honores.

    dejo una suave caricia
    y
    una estela de besos de justicia

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  3. Tomando lo que Suave Caricia dice...hasta lo habrían canonizado al viejo. Saludos cordiales.

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  4. Y además los explotadores y sus funcionarios de turno matan a miles de chicos de hambre y el que no se muere tampoco la pasa bien. Mientras tanto los pequeños pequeños burgueses, los dinosaurios en miniatura, aspiran, como dice la canción de Las Manos de Filippi, a la camioneta...

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